¿Por qué no se comprende o se considera difícil aplicar el concepto de Aceptación en Mindfulness?

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El concepto de aceptación, tenemos tendencia a confundirlo con resignación. Aceptación no es resignación. La aceptación es activa y la resignación pasiva, pero me extenderé con ello en otra entrada y en esta, me centraré en dar una explicación sobre el proceso de aceptación, bueno más bien, de la observación de lo inaceptable.

Hay muchos autores de Mindfulness que expresan de diferentes maneras el significado de aceptación y, leyéndolos y/o escuchándolos, haremos una creación mental personal y abstracta. Sí, una creación mental personal de lo que cada persona entiende y percibe, y que variará dependiendo de lo que ya tenga construido en su mente: emociones, sentimientos, ideas, experiencias, vivencias, recuerdos, conductas y otros elementos mentales, relacionados con la experiencia de vida que ha tenido hasta el momento.

Estamos enganchados a nuestra historia y, la cuestión es que nuestra historia es mental más que experiencial porque para tener una experiencia, tenemos que romper límites y estos, precisamente, son mentales.

Esa dependencia a nuestra historia, hace que suframos, repitamos errores y experiencias a cambio de pagar el precio de la comodidad. Una comodidad incómoda que nos lleva al autoengaño y que está repleta de normas, dogmas y moralidad; un pago continuo que realizamos a cambio de un poco de aceptación, pedida a los demás en forma de limosna.

¿Una comodidad incómoda? Sí, incómoda y extremadamente estrecha, pero nos hemos adaptado a la incomodidad y a la estrechez, pensando que tenemos todo lo que nos llena con esa recompensa tan deseada en forma de aceptación que nos llega en cuentagotas.

Vamos bebiendo por goteo y, cada gota, lejos de calmar nuestra sed nos hace estar más sedientos de nosotros mismos, pues aunque el falso edulcorante exterior de la aceptación parezca endulzar nuestra vida, el trasfondo del mismo, es muy amargo.

¿Cómo vamos a aceptarnos y a entender la aceptación si lo que esperamos y deseamos compulsivamente es ser aceptados por otros? Actuamos con mil máscaras diferentes para que nos la den de una forma u otra. Y cuando no tomamos lo que necesita nuestro Ser, lejos de volver a nosotros mismos huimos queriendo agradar aún más.

Mendigando aceptación desde el victimismo creamos verdugos bien cualificados.

Mindfulness nos enseña a cultivar la aceptación. Así es, pero ¿cómo se cultiva?

El primer paso es entender que para llegar a la autoaceptación, tenemos que observar y descubrir, primeramente, lo inaceptable. Esto es, ver qué partes nuestras no aceptamos y qué es lo que no aceptan.

Ir descubriéndolo, poco a poco, con cariño y amabilidad, como si estuviéramos en el camino de un tesoro, pues realmente lo es, ya que nos va a dar todas las señales para llegar a lo que realmente somos: seres con un enorme potencial por descubrir.

¿Te atreves a observar lo inaceptable?

La curiosa paradoja es que sólo cuando me acepto tal como soy, puedo cambiar. Carl Rogers