falsa justiciaUn problema del «poder» es tomar la justicia por su mano creando injusticia.
Y un gran peligro es creer tener el poder de saber donde está el bien y el mal para querer controlar a los demás en beneficio propio, sea cual sea, generando continuos falsos juicios «en toda regla» haciendo lo mismo: injusticia.
En ambos casos, la visión distorsionada de una realidad subjetiva obra con supuesto poder en consecuencia de una propia necesidad llena de vacío, creando así muchos implicados tanto culpables como inocentes.
Inquisidores aplicándose un derecho propio y haciéndose pasar por justicieros.
Bueno, tirarse piedras hacia uno mismo es libre, pero lapidar ya es más serio.
La diferencia entre actuar teniendo poder y actuar creyendo tenerlo es el contexto, que cambia.
En ambos casos, ese vacío interior, sigue actuando en un círculo sin fin retroalimentándose de su propia bazofia haciendo responsables a los demás de su propio vacío intentando inyectarles continuamente de eso que tanto les sobra a ellos.
Pero el verdadero poder no es ni lo uno ni lo otro, el poder verdadero es el la fuerza interior positiva que cada uno tenemos y es posible recuperar para llevar a cabo nuestras metas con un corazón limpio respetándose y respetando a los demás y a este planeta que forma parte del gran universo plantando aquí la semilla que luego crecerá para el mejor y más alto bien. Esto no se trata de un bien personal de perspectiva limitada por cataratas adquiridas, se trata de un bien común.
Porque una vida solo tiene sentido si es útil mas alla de uno mismo.
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Y os preguntaréis, tal vez, que por qué hoy os hablo así. Bueno, al dedicarme al coaching sistémico, las «implicaciones sistémicas» que se trabajan en el coaching tanto familiar como empresarial, mis clientes, mis vivencias y experiencia me hacen ver y reflexionar. ¿Dónde están la justicia y la injusticia?. Se actúa con injusticia, se vive en ella, se cree en ella entendiéndola y aplicándola como justicia y, además, haciendo halago de ello cuando realmente se está actuando desde el miedo propio para controlar a los demás también con el miedo. ¿Miedo a qué?. Miedo a perder. ¿El qué?. Esa respuesta os la dejo a vosotros porque es muy amplia aunque fácilmente resumible para los expertos en la materia.
Esto es totalmente dañino y crea un continuo desorden excluyente con pérdida continua de aspectos tan importantes como el amor y la libertad, entre otros y resta poder personal, el verdadero poder. Solo desde el poder personal se es capaz de ejercer liderazgo.
Creo que las palabras justicia e injusticia no son las que definen realmente esto, pero así es más entendible.
Recuperemos el orden.