LA NECEDAD DE LA COMODIDAD

«Yo soy cómodo y nací cómodo en un mundo lleno de incomodidades, pero haré que todo cambie, haré que todo se adapte a mí… y es que tanta incomodidad me abruma, me aturde demasiado.

La gente me dice que hay que moverse para encontrar lo que uno quiere realmente.

¡Moverme!… Eso es lo más pesado que conozco. ¿Ven a la gente moverse de un sitio a otro como loca?. Al trabajo, al gimnasio, a la compra, a comer, a un sin fin de ocupaciones; yo ni lo intento porque hay que ser inteligente y ganar tiempo. Se puede vivir de muchísimas otras formas que me permiten vivir como siempre he querido: VIVIR COMO UN REY.

Bastan pocas cosas:

  • Tener una persona al lado dispuesta a estar siempre contigo y a darte las mejores cosas. Es lo que es lo que corresponde, porque la fidelidad es importante y el que esté siempre ahí es lo mínimo que puede hacer si te quiere de verdad.
  • Que te duela la espalda. Eso es fácil, porque no sé cómo han hecho el cuerpo humano… tanto si te mueves mucho como si te quedas en el sofá la espalda es algo que suele doler casi siempre.
  • No buscar trabajo porque es algo totalmente indecente en un mundo donde se puede vivir sin trabajar teniendo buenos amigos o conocidos, haciéndote de un club, afiliándote a un partido político. Siempre puedes hacer ver lo que haces sin hacer.
  • Pedir siempre porque hay mucho para dar. ¡Ojo!, pero pedir desde el corazón, sí, ahí donde radica la pena, y con poca suerte puedes conseguir que siempre te den algo para poder subsistir.
  1. Una paguita que cubra las necesidades sin muchos agobios.
  2. Un piso familiar o de un amigo, que ahora hay muchos pisos parados y lo puedes mantener.
  3. Te darán coche de empresa u oficial si tienes buenos amigos, y seguramente te pagarán gastos de desplazamiento.
  • Desplazarse solo en coche porque yo de andar mucho me canso  y no creo que eso sea tan bueno para el corazón como dicen, el transporte público está abarrotado y me agobia, me entra claustrofobia (por lo que también me dieron una paga).
  • No te vayas lejos porque seguramente todo lo tienes cerca de tu casa: tiendas y profesionales que puedas necesitar. Aunque no te gusten demasiado y te digan que hay sitios mejores, ni caso, más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer y, por lo menos, no tienes que pensar más y la cabeza la tienes despejada para poder continuar pensando, y no mucho, en cómo sobrevivir sin incomodarte.

Al principio, ya te lo dije. Ahora tengo un buen sofá que me han regalado por no tirarlo, en el que me tumbo gran parte del tiempo con una cervecita en la mano y en la otra el mando de la televisión porque hay que estar siempre al día por si te llaman para hacer de superviviente.

La incomodidad ya no me abruma, porque hice mi mundo cómodo y no voy a hacer nada por cambiar, ya que cuando uno es así lo es para toda la vida. Cada uno es como es.

No hay nada mejor en tiempos de crisis que VIVIR COMO UN REY».

Y yo digo:

«Cuando vivimos en la comodidad somos esclavos de un viaje sin ningún rumbo ni destino».

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