Una de las personas que me inspira en mi vida es el doctor Wayne Dyer, psicólogo  y escritor mundialmente conocido por su muchos libros y grandes bet sellers. Entre ellos se encuentran tus zonas erróneas, la fuerza de creer, el poder de la intención…, y muchos otros hasta llegar al último que nos ha llegado en español El gran cambio, de la simple ambición al verdadero significado de tu vida; y éste último basado en su  película «The shift», (el cambio) gratuita en Internet y, verla, es un gran regalo. Por ello, al final os pongo en enlace de la misma.

Wayne Dyer ha dedicado su vida a ayudar a los demás a que despierten y sean lo que realmente son, y cada uno que lo interprete a su manera.

Hoy yo quiero hablar sobre un tema que leí en uno de sus tantos libros «no hay causa ni efecto».

A menudo pensamos mucho en la ley de «causa y efecto» de muchas maneras, bien observando que el efecto final en una situación cualquiera de nuestra vida es por causa de…, o bien juzgando situaciones de otras personas cogiéndonos la ley por la mano e interpretando otra vida que no es la nuestra para dar nuestro veredicto, sobre todo si lo que vemos es un resultado negativo: «eso le ha pasado por ser así, o por haber hecho esta u otra cosa …»

Pero cuando paramos y decidimos pensar sobre «no hay causa ni efecto», nos desidentificamos de todo lo que hemos vivido para simplemente ser. Porque realmente no somos haceres humanos, sino seres humanos… y cuando esto lo tenemos claro podemos pasar del hacer al ser.

La forma (el cuerpo o lo que vemos que tiene forma) se rige por la ley de la causalidad, pero nosotros tenemos un estado sin forma que carece de causa: es nuestra energía que hace que estemos todos conectados con el cosmos, la energía cósmica, la Gran Energía, el espíritu… cada uno que lo llame como considere. Cuando sintonizamos con nuestra fuente de energía, podemos dejar de lado la relación causa y efecto. Por ejemplo, una persona no necesita continuar con el mismo oficio de siempre simplemente porque de adolescente cuando hace ya más de treinta años, tomo ciertas decisiones sobre el futuro profesional o su especialidad universitaria. No podemos someternos a aquella idea que nos hizo decidir lo que actualmente somos, aquella causa que nos trajo este efecto.

Podemos convertirnos en creadores sin depender e las viejas reglas que dominan nuestra vida y podemos ser cualquier cosa que deseemos, a pesar de lo que lo que la gente diga o haga, y a pesar de lo que yo haya o no haya hecho antes.

Si puedes imaginarlo, puedes serlo y no olvides que tu imaginación o tu pensamiento no se rige por las reglas de la causa-efecto.

Intenta no ser el efecto de nada, sino el creador de lo que has imaginado que puedes ser, solo necesitas armonizar tu forma con tus pensamientos y entonces permitir que sean realidad.

Aquí dejo el enlace de la película «El cambio»: