Me gustó mucho hoy leer una entrevista realizada al psiquiatra Luís de Rivera en La Vanguardia, donde habla de su libro «El maltrato psicológico», en la que nos aporta una gran inteligencia y toda su experiencia de la que hay mucho que aprender.

Todos hemos tenido situaciones en nuestra vida donde nos hemos sentido maltratados psicológicamente, unas veces hemos sido conscientes  y otras no, pues a veces se produce de manera tan sutil que no percibimos conscientemente, pero nuestro cuerpo lo siente. Lo cierto es que, en cualquier forma, nos ha creado una situación tóxica.

Y puede venir u ocurrir de cualquier persona o situación: conduciendo, con el jefe, con un cliente, con un amigo, con un familiar o con cualquier otro.

Yo quiero preguntarte algo al respecto, ¿cuál ha sido tu reacción cuando te has sentido maltratado psicológicamente?. La reacción normal es el enfado, la rabia, la huida, la réplica rápida o contestación ante el ataque produciendo otro ataque y al final es un ataque sin fin.

Esto se puede aplicar a cualquier momento donde sintamos que nos atacan sin motivo,  no solo al “maltrato psicológico”. Y si, ante el atacante, nos comportamos atacando o huyendo, no solucionamos una situación que nos afecta negativamente a nosotros mismos, pero ¡cuidado!, también afecta al mundo en general porque frena el cambio a nivel personal y el cambio social. Frena la evolución.

El atacante no ataca por atacar ni tampoco te ataca de forma personal, aunque te lo parezca; ataca porque él se siente atacado en cualquier situación por sus propios miedos o fracasos, se siente afrontado, débil e inseguro y cree que atacando va a dar solución a su propio ataque. Es su autodestrucción. ¿Quieres tu hacer lo mismo?. Yo, desde luego, no porque  si hablamos continuamente de que no se produce un cambio social y nosotros no estamos dispuestos a cambiar somos mediocres, y la mediocridad se opone a la excelencia.

Aunque la mediocridad también tiene una función social, según Luís de Rivera, porque, al dificultar el cambio, mantiene la estabilidad. Cierto es, porque si no evolucionaríamos tan rápidamente que no podríamos alcanzar un ritmo tan vertiginoso. Todos somos necesarios, pero yo opto por la excelencia y el cambio.

Haciendo un resumen de lo que dice el Dr. De Rivera y me parece tremendamente inteligente:

“Ante cualquier situación tóxica, hay que convertirse en AGENTE CREATIVO DE CAMBIO SOCIAL: entender cualquier situación, minimizar el posible daño, mantener la calma, tener claro que la solución empieza por uno mismo, saber cómo quieres que sean las cosas para ti y ser PROACTIVO, no reactivo.

Recuerda, si quieres producir un cambio en ti mismo y en el mundo: sé proactivo, no reactivo. Que es lo mismo que decir: sé flexible, no rígido; adáptate o quédate en un lugar que ya no existe.

Ser proactivo es ser útil a ti y al mundo. Tu eliges.